Mientras casi la mitad de los 0km se financia, en usados la penetración del crédito apenas supera el 6%. Los bancos perdieron terreno frente a financieras y fintech en apenas un año.
El mercado de autos usados en la Argentina tiene una magnitud 3,9 veces mayor que el de 0km: el año pasado se transfirieron 1.813.507 vehículos livianos, un máximo histórico, y en los primeros ocho meses de 2026 las transferencias suman 1.156.111 unidades, apenas 5% menos que en el mismo período de 2025. Sin embargo, ese volumen convive con una dinámica comercial compleja, marcada por tensión de precios y el desplazamiento de la demanda hacia ofertas más competitivas del propio mercado de 0km.
Las redes de concesionarios oficiales vienen aplicando bonificaciones agresivas por pago al contado o financiado, complementadas con créditos a tasa de interés nominal cero financiados directamente por las terminales. Esa tasa 0% no es gratuita: esconde un costo implícito, conocido en el sector como "quebranto", que según la marca oscila entre el 10% y el 23% y que asume la terminal o el concesionario reduciendo su margen de descuento al contado. La presión de esa estrategia comercial del 0km obliga a corregir a la baja las cotizaciones de los usados para sostener la brecha histórica de valor entre ambos mercados.
La brecha más marcada, sin embargo, está en el acceso al crédito. Mientras el segmento 0km financia cerca de la mitad de sus patentamientos —entre 46% y 49,6%, según el relevamiento—, la penetración del crédito prendario sobre el total de transferencias de usados se ubica apenas entre 5,9% y 6,9%. En términos de volumen mensual, el mercado de créditos prendarios mueve unas 32.500 operaciones promedio, de las cuales el 71% corresponde a 0km (unas 23.100 operaciones) y solo el 29% a usados (unas 9.400 operaciones).
Uno de los movimientos más marcados del último año es la retracción de los bancos tradicionales en el crédito prendario para usados: pasaron de concentrar el 63% de las operaciones en 2025 al 35% en 2026. Ese terreno lo ocuparon actores no bancarios: las financieras privadas de consumo llegaron al 23% de las operaciones, las financieras de marca (las compañías cautivas de las propias automotrices) al 14%, y las cooperativas y mutuales al 10%.
La oferta de crédito para usados está estratificada según el tipo de entidad. Bancos como Galicia, Supervielle y BBVA ofrecen líneas a tasa fija en pesos o en UVA, con plazos de 12 a 60 meses y financiación de hasta el 75% u 80% del valor del vehículo, aunque con límites de antigüedad más estrictos (entre 9 y 15 años según el banco). Las financieras de marca, como Toyota Compañía Financiera o Volkswagen Financial Services, se concentran en unidades seleccionadas o garantizadas por la red oficial, con condiciones similares de financiación. Las fintechs —Kavak, Prendo, DeCréditos, Creditcar, entre otras— digitalizaron el proceso con preaprobación inmediata usando solo el DNI, y en el caso de Kavak combinan fideicomisos financieros locales con fondos internacionales para sostener sus créditos y su esquema de "llave por llave".
También existen alternativas sin garantía prendaria: préstamos personales a sola firma, como el de Banco Nación, que ofrece hasta $100 millones a 72 meses con tasas nominales de entre 36% y 46%. Para saldos menores, algunas agencias recurren a tarjetas de crédito con planes en cuotas fijas, o a instrumentos informales como cheques de pago diferido y pagarés con garantía personal, más habituales en la compraventa entre particulares y en agencias multimarca de menor escala.
El costo de la transferencia también incide en la ecuación: entre el arancel nacional de la DNRPA (1% de la valuación oficial o del valor declarado, el que sea mayor) y el impuesto a los sellos provincial (3% en jurisdicciones como Buenos Aires o CABA), el costo total de transferir un usado insume entre el 4% y el 6% del valor del vehículo.
En la comparación regional, la Argentina queda rezagada. En México, el crédito llega al 74% de los 0km pero apenas al 3% de los usados, con las financieras de marca concentrando el 86% de las operaciones. Brasil tiene el mercado más desarrollado de la región: financia en promedio 697.000 vehículos por mes entre nuevos y usados, con una penetración de crédito en usados que supera el 35%, apoyada en un sistema centralizado de registro de garantías (el Sistema Nacional de Gravames, operado por la bolsa B3) que agiliza y abarata el crédito prendario.
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